GASTRITIS

La gastritis es un trastorno que altera el normal funcionamiento del sistema digestivo por la inflamación e irritación de la mucosa que cubre el estómago. En ocasiones, la gastritis es asintomática; pero habitualmente se presenta acompañada de una serie de signos evidentes como ardor, acidez y dolor estomacal, náuseas, mareos, vómitos y reflujo estomacal. También son característicos de la gastritis el dolor en la parte superior del vientre o el abdomen, la indigestión y la pérdida del apetito.

Estos síntomas pueden aparecer entre 1 y 3 días después de haberse contagiado el virus y pueden ser leves, moderados o graves. Pueden durar hasta varios días.

Cuando una persona tiene gastroenteritis es porque ha experimentado un conflicto, algo que quiere eliminar de forma urgente. Puede ser una persona o una situación ‘en mal estado’, que la ha afectado de forma negativa y la persona la quiere eliminar rápidamente. Por eso nuestro cuerpo se pone en marcha y provoca diarreas o vómitos para eliminar aquello tóxico que hemos vivido. Es una forma de liberarnos de la ‘materia fecal sucia’ que hemos tenido que tragarnos y de purificarnos.

El inconsciente no sabe diferenciar entre lo real, lo imaginario, y lo simbólico (para él todo es real), por lo tanto y en el caso de la gastritis, no debemos revisar la comida, sino que habrá que analizar la emoción que estamos comiendo y no hemos sido capaces de digerir y que además nos irrita.

Cuando tenemos gastritis nos estamos exponiendo de manera continuada a algo que nos es indigesto, pero no lo solucionamos. Por ejemplo:

“Todos los domingos tengo que comer en casa de mi suegra, o de mi cuñada,  o de mi tía, o de mi madre, o en un sitio en el que no quiero comer…”

Es decir estamos ante una situación que nos incomoda pero no hacemos nada por cambiarla y continuamos en lo mismo. Por tanto estamos viviendo una contrariedad indigesta que nos está irritando de forma permanente y nos puede provocar rabia o ira.

Esa sensación de indigestión va al estómago, porque el inconsciente interpreta que hemos tragado un “bocado” que no podemos digerir.  El inconsciente no entiende si es un bocado real o simbólico, solo siente que hay algo indigesto en el estómago, porque él no razona, solo reacciona y lo único que busca es nuestra supervivencia.

Si tomamos conciencia del conflicto que es, de lo que queremos eliminar, el organismo se sana de forma más rápida.

La descodificación biológica de cualquier problema o malestar relacionado con el estómago o con el aparato digestivo manifiesta la existencia de conflictos emocionales inconscientes porque nos vemos obligados a convivir con personas o situaciones cuyo contacto o cercanía nos resultan impuestos; circunstancias que debemos soportar o “digerir” contra nuestra voluntad y que acabamos acatando como imposición. La persona muestra su incapacidad o rechazo a asimilar o aceptar situaciones y novedades que no son de su agrado. En el fondo, hay temor y rechazo a lo novedoso, falta de aceptación. Ese rechazo puede llegar a generar angustia y miedo.

Se distinguen varios tipos de gastritis según la gravedad y la duración.

GASTRITIS AGUDA. Suele ser infecciosas. Normalmente está asociadas a la presencia de la bacteria helicobacter pylori. Este tipo de gastritis se presenta con un fuerte y repentino dolor epigástrico, a veces acompañado de náuseas y vómitos.

GASTRITIS CRÓNICA. Cuando la gastritis es consideraba médicamente crónica es porque la inflamación del revestimiento del estómago se prolonga por períodos no inferiores a un mes, pudiendo llegar incluso a un año. Pueden ser autos inmunitarios. Suelen afectar al cuerpo y el fondo del estómago.

GASTRITIS ATRÓFICA. Una gastritis crónica no tratada de forma adecuada puede derivar en un tipo más grave de gastritis, la  atrófica. Si esta evolución tiene lugar, con la aparición de la gastritis atrófica puede observarse la desaparición parcial de los pliegues de la mucosa estomacal e incluso la pérdida total o parcial de la propia mucosa que recubre el estómago

GASTRITIS EROSIVA. El paso siguiente en el agravamiento de esta enfermedad es la gastritis erosiva, si bien en esta fase de evolución es más apropiado hablar de úlcera estomacal porque las erosiones han dejado de ser superficiales y han penetrado en la capa muscular.

BOCADO EMOCIONAL INDIGESTO

Entonces al percibir ese bocado emocional indigesto, el cerebro manda una orden al estómago para generar más ácido clorhídrico con el fin de poder deshacer ese “bocado” que hemos tragado y se nos ha quedado ahí, sin poder digerirlo.

Pero como el “bocado” no es real, no es comida… es una emoción, los ácidos gástricos que se han estado generando en demasía permanecerán en el estómago intentando deshacer un “Bocado”, que es totalmente simbólico…. Y así se producirá la gastritis. En ese momento, deberíamos preguntarnos:

¿Qué nos está queriendo decir el estómago?

¿Qué nos está queriendo decir la gastritis?

¿Para qué aguantamos una situación que nos produce una sensación de malestar?

¿Para qué la estamos soportando en el tiempo y durante tanto tiempo?

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